Montería, 9 de abril de 2026. ‘Nada Tiene Límites’: así titula Santiago Enrique Palomo Otero su historia de vida, contrastada por el sensible episodio de haber sido hallado en estado de abandonado en un parque de la fría Bogotá, cuando sólo tenía cuatro meses de nacido, hasta convertirse en licenciado en Informática, de la Universidad de Córdoba, bajo la custodia de una familia monteriana que lo adoptó, lo protegió y lo auxilió en su crecimiento para superar las limitaciones que dejó una parálisis que no le permite desplazarse sin ayuda de un caminador.

“Esta familia significa todo para mí, con ellos he podido estar aquí, graduándome como profesional. Mi vida la titularía ‘Nada Tiene Límites’, porque ahora quiero seguir adelante, trabajando por mis propósitos, con fuerzas, así como lo he demostrado, incluso, al subir los escalones para recibir el diploma que me acredita como profesional de la Universidad de Córdoba, institución que para mí significa una gran ayuda por todo el conocimiento que me entregó”, expresa Santiago entre sonrisas, besos, abrazos y fotos.

Antes de irse físicamente de Unicórdoba, porque su corazón sigue conectado con la institución que lo educó como profesional, Santiago insistió en un mensaje a los jóvenes y a las familias: “no al suicidio, mostrarse como son y trabajar por los sueños de manera incansable”.

La madre monteriana y adoptiva de Santiago, la abogada Loira Otero, comparte que al hoy licenciado Dios lo colocó en las manos del hogar que conforma con un ingeniero electrónico trabajador de un hotel en la capital cordobesa, luego de realizar proceso de adopción a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, en Bogotá.

“La historia de nuestro hijo es maravillosa, por toda la valentía que ha demostrado, cuando cumplió un año encontramos, luego de estudios médicos, que había sufrió parálisis cerebral, supuestamente a raíz de una hipotermia porque fue dejado en estado de abandono. Sin embargo, el año pasado descubrieron que es consecuencia de un gen, al parecer de los padres biológicos”, cuenta doña Loira, visiblemente realizada como madre y agradecida con Unicórdoba por hacer de su política de inclusión, una de las mejores oportunidades para su inquieto y noble muchacho.

Mientras lo abraza demostrándole su profundo amor doña Loira refiere que Santi ha estado a punto de fallecer tres veces, por afecciones bacterianas, pero a través de la fuerza que tiene y las ganas de vivir, ha salido adelante hasta obtener el título profesional de la Unicórdoba, de manos del rector, profesor Jairo Torres Oviedo, en ceremonia realizada este 8 de abril en el centro de convenciones de la alma mater, en Montería.

“Ha sido un premio en nuestras vidas, él nos enseña a nosotros, nos ha dado mucho, es quien nos muestra con su sacrificio que se pueden sobrepasar las barreras, como lo ha hecho tras superar 77 cirugías”, sigue contando la abogada monteriana, mientras ambos lloran en la antesala del centro de convenciones, en medio de una conjugación de sentimientos, y próximos a retirarse hacia el barrio Santa Bárbara, para la celebración familiar por el nuevo profesional que desea seguir cualificándose y trabajar en creación y edición de contenidos digitales y en programación.

El rector de la Universidad de Córdoba, profesor Jairo Torres Oviedo, destaca, con el caso de Santiago y de muchos más que se evidencian en la institución, que esta alma mater ha hecho posible una política de inclusión que dignifica vidas, genera movilidad social y hace posible lo que se creía imposible.

Entre palabras de admiración y de felicitaciones el profesor Torres reconoció a los padres adoptivos de Santiago la gran obra que han realizado, desbordando a la familia de entrega, trabajo y constancia para que el hijo que llegó a sus vidas se convirtiera en un profesional íntegro, capaz de servir a la sociedad y de contar la historia que, no lo entristece, sino que lo llena de valentía y grandes potencialidades.

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