Montería, 15 de mayo de 2026. María Angélica Herrera, funcionaria de la Biblioteca, y estudiantes de la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana comenzaron la lectura escénica de ¿Por qué me llevas al hospital en canoa, papá?, una de las obras más entrañables de David Sánchez Juliao, y algo cambió en la sala. El público quedó suspendido en esas voces jóvenes que, por momentos, parecían devolver al maestro cordobés otra vez al escenario. Más de uno volvió mentalmente a esos relatos, tonos y memorias que Juliao convirtió en parte de la identidad de toda una región.

Así abrió oficialmente el Bibliofest 2026 de la Universidad de Córdoba. Jorge Espitia y Juliet Suárez Ortiz, jefe de la Oficina de Biblioteca y Recursos Educativos, dieron inicio a una jornada que desde el comienzo dejó claro que no se trataba solo de hablar de libros, sino de abrir espacio a distintas maneras de encontrarse con la cultura.

Y durante buena parte del día, la presencia de David Sánchez Juliao atravesó cada conversación.

Rubén Darío Otálvaro Sepúlveda, escritor unicordobés y profesor titular de la Facultad de Educación y Ciencias Humanas, abrió un diálogo alrededor de su obra y de ese universo literario donde conviven el Caribe, el humor y la memoria popular. Más adelante, Jassir Eljach, humorista y comunicador caribeño, e Ismael Barrios, actor y presentador, encendieron el auditorio con Memorias del Caribe. Las carcajadas aparecieron rápido. El público reaccionaba reconociéndose en anécdotas, expresiones y escenas que todavía sobreviven en la vida cotidiana. Muchos recordaron obras como El Flecha, entendiendo que, incluso con el paso de los años y los cambios generacionales, la mirada de Juliao sigue encontrando la forma de conectar con la esencia del Caribe colombiano.
El Bibliofest no se quedó únicamente en la literatura

La jornada también abrió conversaciones sobre el territorio y la manera en que la universidad se relaciona con él. Rubén Villalba, arquitecto y magíster en urbanismo, invitó a mirar Montería con otros ojos a través de su recorrido por el Patrimonio Biocultural de la ciudad, mostrando lo que fuimos y aquello que, muchas veces sin notarlo, todavía seguimos cargando como parte de nuestra identidad.

Desde la línea ambiental, el Semillero GESAC, Rafael Alberto Zúñiga Mercado y los abogados del programa Redes+ pusieron sobre la mesa el derecho y la sostenibilidad como herramientas para defender el territorio. Fueron conversaciones distintas entre sí, pero conectadas por una misma idea: entender que habitar una región también implica conocerla, pensarla y cuidarla.

Entre conferencias y reflexiones, el ambiente cambió de ritmo

Marta Alicia Vera, bibliotecóloga y cuentoterapeuta, junto a Ana Carolina Montoya, licenciada en Lengua Castellana y Literatura, guiaron Cuentos Protectores, un ejercicio sensorial y emocional en el que niños, jóvenes y adultos cerraron los ojos, sostuvieron pequeñas perlitas entre las manos y siguieron las historias desde la respiración, la escucha y la imaginación. Hubo pausas, sonrisas y silencios compartidos. Un momento íntimo que recordó el lugar que todavía tienen las palabras cuando logran tocar algo profundo.

Más tarde, la Fundación One Health presentó El Guardián de los Caparazones, una puesta de títeres que acercó a los más pequeños al cuidado de las hicoteas y de los ecosistemas del territorio. La imaginación volvió a convertirse en puente para hablar de aquello que merece protegerse.

También hubo espacio para voces que pocas veces encuentran escenario dentro de los encuentros culturales universitarios.

El conversatorio Rap a la U: su ritmo y su poesía, moderado por Álvaro Bustos, docente de la Licenciatura en Educación Artística, llegó después de las presentaciones de Arpenaz, Barreto MC y Abad, quienes ya habían conectado por completo con el público joven. Las respuestas a cada barra, los aplausos y los pedidos de réplica mantuvieron el auditorio encendido. Abad cerró improvisando, agradeciendo que el rap tuviera un lugar dentro del Bibliofest y demostrando cómo la palabra también encuentra fuerza en otros ritmos y otras formas de narrar la realidad.

El cierre de la jornada llegó con el reconocimiento a los ganadores del BiblioImpro 2026. Jorge Negrette, estudiante de la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana, obtuvo el primer lugar. Andrea González, también de Literatura y Lengua Castellana, recibió el segundo puesto en la categoría de Expresión Oral con su propuesta de relatos. Y Stiven Barreto, de Ingeniería Agronómica, ocupó el tercer lugar con una apuesta por la poesía.

Tres estudiantes que, desde caminos distintos, terminaron recordando algo que atravesó todo el Bibliofest; la creatividad no entiende de programas académicos ni de fronteras entre disciplinas.

El Bibliofest 2026 terminó, pero muchas de las conversaciones que abrió siguen ahí. La lectura, la memoria, las tradiciones y las distintas formas de contar lo que somos necesitan espacios donde puedan seguir encontrándose. Y quizás eso fue lo más valioso de la jornada: recordar que la cultura no permanece viva por costumbre, sino porque todavía hay personas dispuestas a reunirse alrededor de ella, escucharla y hacerla parte de su presente.

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