Montería, 8 de mayo de 2026. Un auditorio lleno de estudiantes, docentes y líderes sociales fue el escenario en el que la Universidad de Córdoba se convirtió en casa de la memoria. La presentación del libro La Furia de Morales. Memoria histórica, ANUC y lucha campesina por la tierra reunió a dos de sus protagonistas directos para compartir con la comunidad universitaria una historia que, aunque anclada en el pasado, habla con urgencia del presente.

La obra narra las luchas del movimiento campesino en Sucre y Córdoba desde finales de los años sesenta hasta inicios del siglo XXI. Su hilo conductor es el testimonio de Alejandro Suárez Mesa, líder histórico de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) y uno de sus fundadores en Sucre, quien durante décadas lideró invasiones de tierras, enfrentó la represión del Estado y fue testigo de cómo una generación entera apostó su vida por el derecho a cultivar la tierra que trabajaba.

El título no es casual. La Furia de Morales evoca los huracanes que periódicamente arrasan la sabana de Sucre, vientos que, según la tradición oral, se originan en los cerros de Morales. “El movimiento campesino se asemeja a esa furia”, explicó Suárez ante los estudiantes, “porque rompió una especie de bisagra que existía sobre el campesinado en la costa”: la que le daba al hacendado poder absoluto sobre la tierra, los cuerpos y la dignidad de quienes la trabajaban.

El libro fue compilado y estructurado por Álvaro Villarraga, investigador del Centro Nacional de Memoria Histórica y docente de posgrados de la Universidad ESAP, quien enriqueció el testimonio oral con fuentes documentales y contexto histórico. Para Villarraga, la obra trasciende el relato personal: “La Furia de Morales es un libro que parte de la memoria, pero que le aporta también con rigor a pasajes de la historia de esta región entre Sucre y Córdoba”, señaló. “Le aporta por mostrar las víctimas de esas luchas, rememorarlas, rescatarlas, dignificarlas.”

Pero quizás lo más significativo del encuentro fue el espacio mismo: un aula universitaria donde jóvenes que han crecido en una región marcada por el conflicto escucharon de primera mano a quienes vivieron uno de sus capítulos fundacionales. Suárez lo resumió con claridad: “Si uno lo que sabe no lo transmite, no lo comparte, no lo pone en contexto para que las nuevas generaciones tomen los puntos positivos y negativos del quehacer nuestro, significa que es un egoísta.”

El evento contó con el apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica, la Maestría en Ciencias Sociales Unicórdoba, el Centro de Memoria Histórica de Córdoba, el Semillero de Derechos Humanos y Memoria Histórica (SEDHYM) y el Observatorio de Derechos Humanos Mujer y Niña, lo que refleja el compromiso de múltiples instituciones con la construcción de una memoria colectiva que no solo recuerda, sino que interpela.

En un país donde la reforma agraria sigue siendo un debate abierto y donde comunidades campesinas continúan reclamando sus derechos, La Furia de Morales llega como un recordatorio de que entender lo que pasó es condición indispensable para no repetirlo.

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