Montería, 10 de abril de 2026. En el coliseo y en las aulas, Lina Marcela Puche Annicchiarico ha construido una historia de disciplina que hoy suma un nuevo logro. La karateca de la categoría menos 68 kilogramos, integrante de la selección Colombia, recibió su título como administradora en salud y completa así su segunda carrera profesional, tras haberse graduado como ingeniera industrial en la Universidad de Córdoba.

Cinco veces campeona nacional universitaria, su nombre ha recorrido escenarios en Barranquilla, Bogotá, Norte de Santander, Cali y Valledupar. Sus medallas tienen detrás jornadas largas, viajes, entrenamientos y un gran esfuerzo que también se reflejó en su formación académica.

“Soy campeona tanto en el deporte como en la academia”, dice con una sonrisa que mezcla orgullo y alivio. Durante años representó a su universidad, el lugar donde empezó en el karate y donde encontró un rumbo que no estaba en sus planes iniciales.

Llegó a la Unicórdoba con la idea de formarse como profesional. En medio del camino apareció el deporte y, con él, nuevas metas. “Aquí fue donde encontré todo lo que no sabía que estaba buscando”, cuenta. Entre clases, competencias y concentraciones, fue tejiendo una vida que hoy resume en dos títulos y una carrera deportiva en alto nivel.

El respaldo institucional marcó su proceso. Fue becada durante sus dos carreras, un apoyo que le permitió mantenerse en competencia mientras avanzaba en su formación. Habla con gratitud de ese acompañamiento que, según dice, le abrió puertas dentro y fuera del país.

Su vínculo con la Universidad de Córdoba viene desde la infancia. Allí cursó su primaria en el antiguo gimnasio del campus y años después regresó para construir su proyecto de vida. La universidad también ha sido parte de su historia familiar. Su padre es egresado de Medicina Veterinaria, otros familiares pasaron por sus aulas y su abuelo trabajó en la biblioteca. Una tradición que hoy continúa con sus dos títulos y su camino en el deporte.

Nacida en Montería, Lina también ha hecho del deporte una forma de devolver lo aprendido. Dirige una escuela gratuita de karate para jóvenes en el Coliseo Miguel ‘Happy’ Lora, donde entrena a quienes, como ella en sus inicios, buscan una oportunidad. Allí comparte técnicas, pero también disciplina y confianza.

“Si uno cree en sí mismo, puede lograr lo que se proponga”, repite. Su mensaje está dirigido a quienes sienten que el camino se vuelve difícil a mitad de carrera. Habla del tiempo, de organizarse, de insistir.

Lina recibió su diploma de manos del rector Jairo Miguel Torres Oviedo, en un acto que también refleja el respaldo institucional al talento deportivo. En esta casa de estudios, el esfuerzo en el alto rendimiento encuentra apoyo para avanzar de la mano con la formación profesional.

Hoy celebra su grado, aunque para ella no es un cierre. Piensa en una especialización o maestría y en seguir creciendo dentro y fuera del tatami. Sabe que la carrera deportiva tiene un tiempo, pero también tiene claro que su formación le abre otros caminos.

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