Montería, 14 de septiembre de 2026. María Camila Fernández tenía claro lo que quería hacer después de recibir su diploma: regresar al Bagre, Antioquia, abrazar a sus padres, reencontrarse con sus dos hijos y celebrar con las personas que la acompañaron durante los años más difíciles de su carrera.
El pasado 10 de septiembre, esa meta se cumplió. María Camila recibió su título como bióloga durante las ceremonias de grado de la Universidad de Córdoba, después de un proceso que, como ella misma cuenta, estuvo marcado por las dificultades desde el comienzo.
“Mi proceso fue muy duro”, recuerda. Ella llegó desde el Bagre sin tener siquiera un lugar donde quedarse. Con el apoyo de sus padres logró abrirse camino en Montería y mantenerse en la universidad mientras sus hijos, de 11 y 3 años, permanecían en su municipio natal.
Su padre tiene una tienda y su madre ha sido uno de sus principales apoyos. Ninguno pudo acompañarla en la ceremonia, pero María Camila sabía que desde el Bagre estaban celebrando con ella.
“Esto es por ellos, esto es por mis papás”, dijo mientras sostenía su diploma.
Durante estos años también tuvo que asumir la distancia de sus hijos. Habla de ellos con el orgullo de una madre que sabe que el esfuerzo tuvo un propósito. Su sobrino, de 18 años, fue quien pudo viajar para acompañarla en uno de los días más importantes de su vida.
“Hoy nació la profesional, me parió otra vez la universidad”, expresó emocionada.
La frase encontró eco en las palabras del rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres Oviedo, durante la ceremonia de grados. Al dirigirse a los nuevos profesionales, habló de esos años de formación como una etapa de gestación.
“Hace cinco años ustedes fueron gestados”, expresó el rector, al recordar que durante ese tiempo las familias y la universidad acompañaron a los estudiantes con saber, ciencia, conocimiento y acompañamiento.
Para María Camila, ese proceso terminó con un título y con un destino claro: volver a casa.
Quería celebrar con sus padres, sus hijos, sus amigos y con quienes estuvieron cerca durante el camino. Por eso, al terminar la ceremonia, solo pensaba en el regreso.
“Entonces yo salgo acá y ya, me voy para el Bagre. Súper feliz, súper feliz estoy”, dijo.
El diploma que llevó de regreso a Antioquia representa los años que pasó lejos de su familia y la meta que alcanzó con el respaldo de quienes siempre estuvieron detrás de ella.

















