Montería, 30 de abril de 2026. Más del 70 % de la actividad pesquera en la cuenca del Sinú ha desaparecido, advirtió el profesor e investigador unicordobés Rubén Darío Godoy Gutiérrez durante el foro Emergencia Nacional: escenarios de acción ante la crisis social y económica generada por el frente frío, realizado en el Auditorio Cultural de la Universidad de Córdoba.
El evento, organizado por el Departamento de Geografía y Medio Ambiente, el Instituto Regional del Agua (IRAGUA) y el Instituto de Investigaciones Geográficas y Ambientales del Caribe (GeoCaribe), reunió a expertos en dos paneles centrales. En uno de ellos, Godoy expuso un panorama crítico de la cuenca del río Sinú.
El docente explicó que la relación histórica entre las comunidades y el río, que se remonta a más de 2.000 años desde la cultura Zenú, se ha transformado drásticamente en las últimas décadas. La desconexión entre el río y los humedales, sumada a procesos de desecación y expansión de actividades productivas sobre zonas hídricas, ha impactado de forma directa a los pescadores.
“Se nos están perdiendo los pescadores”, señaló, al referirse a comunidades que dependían de los ciclos naturales del agua para su sustento. Según indicó, la desaparición de humedales redujo la disponibilidad de peces y empobreció a poblaciones de sectores como Leticia, Martinica y Maracayo.
El análisis también incluyó el deterioro de la actividad agrícola. El Profesor Godoy explicó que territorios que antes funcionaban como despensa alimentaria han perdido su capacidad productiva, en parte por el abandono de distritos de riego y la presión del crecimiento urbano e inmobiliario sobre suelos estratégicos.
Advirtió que la planificación del territorio sigue sin responder a las dinámicas del agua. Por ello, planteó la necesidad de revisar los planes de ordenamiento territorial y de cuenca, incorporando zonas destinadas a la sostenibilidad alimentaria y evitando la expansión urbana en rondas de ríos y humedales.
También señaló que la región enfrenta una alta vulnerabilidad frente a eventos climáticos. La pérdida de humedales disminuye la capacidad natural de amortiguar inundaciones, lo que podría agravar escenarios como los generados por el reciente frente frío.
El foro dejó en evidencia que la crisis actual no es solo coyuntural, sino el resultado de transformaciones acumuladas en el uso del territorio, con impactos directos sobre la economía, el ambiente y las comunidades de la cuenca del Sinú.










