Montería, 25 de agosto de 2026. Ante la pregunta generalizada de los habitantes del Caribe, si las altas temperaturas son por un tiempo y todo volverá a la normalidad, el experto unicordobés, profesor Teobaldis Mercado Fernández, responde que no volveremos a climas agradables permanentes o estables, y, por el contrario, se esperan incrementos paulatinos cada año.
“No tenemos, realmente, con los estudios y las observaciones de bases de datos de más de 50 años que la tendencia sea a que la temperatura llegue a la normalidad, estamos viendo con muchísima preocupación que es todo lo contrario, que hay incrementos paulatinos cada año. En nuestras últimas investigaciones hay un valor alarmante, que en los últimos 40 años en todas estas zonas que hemos estudiado: cuenca costanera, zonas de sabana, medio Sinú, hemos tenido un incremento muy cercano a un grado centígrado en los últimos 40 años… esto va a ser indiscutiblemente de subida, no de regulación”, sostiene el profesor Mercado.
El científico consultado es profesor adscrito a la Facultad de Ciencias Agrícolas, de la Universidad de Córdoba, doctor y magíster en Hidrociencias, especialista en Manejo de Suelos y Aguas, ingeniero agrónomo con alta experiencia en manejo de agua en la agricultura e hidrología, hidrogeografía, ingeniería de riego y drenaje, hidráulica agrícola y adecuación de tierras con fines agrícolas, entre otras competencias profesionales y académicas.
Explica Mercado Fernández que, un clima normal, es que la temperatura se mantenga en el promedio y no se aleje mucho por encima o por debajo, porque son variaciones que pueden generar cambios contundentes. “A ese margen de cambios se le llama estadísticamente: desviación estándar”, aporta el experto de Ingeniería Agronómica en Unicórdoba.
Agrega el profesor unicordobés que, si seguimos indiferentes a cuidar los árboles, a sembrar árboles, “la situación empeorará definitivamente”, sobre todo por la evidencia de valores de radiación en las horas pico, 11 a. m., 12 del mediodía hasta las 3 de la tarde, sobre 1.100 vatios por metro cuadrado.
“Esa es la medida y eso es energía, usted sale y siente que se está quemando, se llama índice ultravioleta. La acumulación de esos rayos de manera consecutiva tiene daños gravísimos en la salud, porque pueden generar cáncer de piel y otras patologías; por eso es importante salir a la calle protegidos, con gorras, sombreros, paraguas, parasoles, bloqueador solar, hidratación constante, vestimentas blancas que reflejen la luz y calor, pero hay una tendencia que a los jóvenes les atrae mucho el color negro y no sería el color más adecuado para vestir aquí en este clima”, explica el docente de la facultad Ciencias Agrícolas.
Se refirió el especialista de esta academia al índice THW, temperatura, humedad y velocidad del viento, cuyas mediciones en la estación de monitoreo de la Unicórdoba han alcanzado más de 50°, lo que, al aire libre en una persona con antecedentes de morbilidad, presión arterial, problemas cardíacos, es extremadamente riesgoso.
“Entonces el deporte, la plena exposición, los trabajos a la intemperie deberían tener un horario distinto… el cuidado del clima ya es un tema que debemos interiorizar todos con acciones, ya esto no es discurso. Desconocer lo que está pasando no conviene, desconocer que hay una afectación, es ser miope y ciego, tenemos que reconocer que hay una alteración atmosférica, una fragilidad. Se le llama científicamente inestabilidad climática”, precisó el profesor Mercado Fernández.
El profesor Mercado explica además que, no es que estemos acostumbrado a las altas temperaturas, sino que respondemos a una condición que se denomina adaptabilidad, “que es la capacidad que tienen todos los organismos vivos de enfrentar esas condiciones adversas, resistirlas y empezar a soportarlas, e incluso transferir a sus próximas generaciones esos patrones de resiliencia y de resistencia a través de la genética”.
Finalmente sugiere el experto asumir una actitud responsable del uso del agua, eficiente, adecuada, no hacer labores de riego, lavado de carros, lavado de casas con agua potable, hacer reúso, captaciones de agua lluvia o cosecha de agua lluvia para usos complementarios.

















