Montería, 26 de marzo de 2026. Comprender el territorio hoy implica ir más allá de su dimensión física. También supone explorar cómo se construye desde múltiples saberes y cómo incide en la manera en que las personas viven y significan sus experiencias. Bajo esta perspectiva, la Universidad de Córdoba abordó el enfoque de la psicogeografía durante el conversatorio Psicogeografías e Itinerancias.
El evento, realizado en el Auditorio ASPU, reunió a estudiantes y docentes en torno a una discusión sobre los enfoques contemporáneos del análisis espacial. La geógrafa Stephania Martínez Ruiz, docente de la Universidad Pedagógica Nacional, destacó la necesidad de ampliar las formas tradicionales de estudiar el territorio, incorporando miradas interdisciplinarias.
Durante su intervención, Martínez Ruiz explicó que muchas de las experiencias que suelen asumirse como individuales están atravesadas por dinámicas sociales y espaciales. En ese sentido, situar lo vivido en el territorio permite ampliar su comprensión.
“Cuando situamos lo que vivimos en el territorio, en los espacios que transitamos y en las comunidades que nos acompañan, aparecen nuevas claves para comprender distintas dimensiones de la experiencia humana”, señaló.
Desde esta perspectiva, el territorio deja de entenderse como un escenario pasivo y se reconoce como una construcción dinámica, que puede ser analizada a través de metodologías críticas que dialogan con campos como las artes y la cartografía.
El encuentro, organizado por los semilleros GEOSOCIAL y Los Nadie de la Facultad de Educación y Ciencias Humanas, también puso en evidencia la necesidad de fortalecer el diálogo entre disciplinas.
En particular, se destacó el papel de las ciencias sociales en la interpretación de las dinámicas territoriales y su articulación con las ciencias de la salud, como una vía para ampliar la comprensión del bienestar desde su dimensión social y espacial.
La jornada no solo contó con la visión de expertas como Martínez Ruiz y la geógrafa Rosa Inés Babilonia Ballesteros, sino que fue el resultado del empuje investigativo local. La organización estuvo a cargo de los semilleros GEOSOCIAL y Los Nadie, pertenecientes a la Facultad de Educación y Ciencias Humanas de Unicórdoba.
Con este tipo de iniciativas, la Universidad de Córdoba se posiciona como un referente en la búsqueda de metodologías alternativas, demostrando que, para comprender el mundo de hoy, no basta con mirar el mapa; hay que aprender a sentir el territorio.










